viernes, 3 de octubre de 2008

Mejor no hablar...

Hoy, viernes 3 de octubre de 2008, mejor no hablar del gran “deja vú” nacional. Señoras, señores, el campo retomó las medidas de fuerza!!! Pese al voto de Cobos, el fin de la famosa 125 y todo eso, las entidades del agro volvieron al paro. Habrá cese de comercialización de granos y ganado por seis días, convocatoria a protestas y movilizaciones en todo el país e instalación de una carpa frente al Congreso. De Angeli vuelve a la Ruta 14, y seguro volverán los inflables al Congreso y todo eso… se viene el primer TERMINALA de la jornada…

Mejor no hablar de la picada. No de la picada que algunos comerán con amigos este fin de semana. Lo que cae en picada es la economía de mercado. Hoy se habla de pánico en EE.UU. y en Europa a la espera del rescate. Fue otra jornada de derrumbe en Wall Street y en todos los mercados del mundo. El cuadro es tan difícil que los bancos, por desconfianza, no se prestan plata entre sí. Lo adjudican a las dudas de que la Cámara baja pueda convertir en ley el salvataje.

Mejor no hablar de un golpazo: cayó en Paraguay el líder de los narcotraficantes mexicanos. Jesús Martínez Espinoza fue arrestado durante un allanamiento en un hotel en Asunción. Ahora quedan dos opciones: desbaratan a toda la banda, o esa banda pone otro líder y listo…

Mejor no hablar de nuestros jóvenes perforados. Los piercings se imponen como moda y ya se hacen más de 1.000 por día. Los chicos se perforan la nariz, la lengua o los labios, aunque el 60% termine trayendo problemas. Y hablando de porcentajes, según una encuesta del Ministerio de Educación, el 40% de los adolescentes no fue al cine el último año y la mitad de los que fueron solo lo hicieron una vez. Dicen que es porque la entrada está cara. Así que amigos: aumentemos los piercings, abaratemos el cine y ordenemos tanto libertinaje!!!

Mejor no hablar de un pequeño diablillo. Un titular recorre el mundo: “Niño provoca caos en zoológico australiano.” Escuchen: un menor, de tan sólo 7 años, mató a varios animales pequeños a golpes y luego se los dio a un cocodrilo. El niño lanzó a las fauces de un cocodrilo de agua salada de 3 metros, llamado "Terry", a una tortuga, cuatro lagartos de lengua azul, dos dragones barbados, dos lagartos diablos espinosos y un lagarto de Spencer de 1,8 metros. Dicen que mientras mataba y alimentaba a Terry no dejaba de sonreír. Linda la criatura. Según el director del Zoo, a ese chico le faltan límites.

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